jueves, 18 de septiembre de 2014

Re-escribiendo




Después de pasarles las primeras tres novelas a unas amigas, me di cuenta de que había algunas cosas que no estaban funcionando como yo quería. Suele pasar, es parte del proceso de ser escritor. Nosotros, como creadores, entendemos a la perfección el por qué de tal o cual cosa, e incluso sabemos que estamos dejando ciertas pistas a diestra y siniestra, pero si el lector no es capaz de entenderlo, es que algo no está funcionando.

Así que me he embarcado en el proceso de re-escribir ciertas cosas que, efectivamente, consideré que no estaban funcionando. Lo cierto es que amo editar porque me permite ver cuánto he crecido como autora en los últimos meses. Hace mucho que no escribo. Terminé el tercer libro en febrero de 2013, y a la fecha no he sido capaz de empezar el cuarto, como si hubiera caído en un bache.



Yo soy de los escritores que si tengo el inicio, me puedo seguir con el resto sin problemas. Con el tercer libro batallé muchísimo para crear el inicio, no conseguía transmitir todas las emociones y dificultades que estaba planteando, y hasta la fecha sigo un tanto inconforme, y eso se refleja en la obra. Pero el inicio del cuarto libro es tan oscuro y frío, que no he hallado la inspiración para escribirlo.

Supongo que eso me desanimó bastante y por eso dejé pasar los meses... hasta ahora. El pasado lunes, aprovechando el feriado, me puse a re-escribir el inicio del primer libro y surgió de una manera tan fluida y sencilla que me impresioné, es como si siempre hubiera estado ahí, esperando el momento de salir a la luz (o mejor dicho, al papel). Quienes lo han leído en estos días concuerdan conmigo: es natural, es gracioso, es fluido, es mágico, es cautivador...


Y ahora, mientras re-escribo y regreso a mi universo desde el inicio, me doy cuenta de que seré capaz de escribir el cuarto libro apenas termine con la serie de cambios que tengo que hacer. ¿Y saben algo? ¡¡¡Esto me emociona muchísimo!!!

Una vez más les agradezco a todos los que se han tomado la molestia de leer mis libros en algún momento y, más aún, a aquellos que me han hecho llegar sus críticas e impresiones. No tienen idea de cuánto me han hecho crecer. Y si tú, querido lector, también eres escritor, recuerda que no hay nada más importante que compartir tus textos con otros y recibir retroalimentación. Nunca des por sentado que el lector entenderá lo que escribiste tal cual quieres, ya que todos somos un mundo totalmente diferente.

Los quiero,



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